Letra
Desfilaba aquel vaquero
por el bosque una noche cualquiera.
Su caballo un whisky arrastraba,
la alforja ya la llevaba llena.
Olor a tabaco y romero
dejaba allí por donde fuera.
Le llamaban Cancerbero,
pues vigilaba la frontera.
Pasada la madrugada,
una luz le llamó la atención.
Una melodía dulce
sonaba una triste canción.
Hechizado por esa voz,
poco a poco se acercó.
Mala suerte para él,
que a una bruja se encontró.
Ay, ay, ay, el amor te hace libre, decían.
Tu condena será
no olvidarte de su nombre
por el resto de los días.
Su corazón vendiste
sin ningún derecho.
Vivirás con tanto dolor
por lo mal, lo mal que lo has hecho.
Entonces vino la pasión,
se perdieron en sus miradas.
En el suelo estaban siempre
flores y espinas clavadas.
Porque ella lo amaba
con la inocencia de una hoja al caer
por primera vez…
Y así no lo hizo él.
Ocho lunas más tarde
y otros vinos de más,
ella despertó con sangre,
rodeada de alquitrán.
Él, cerilla en mano,
a los ojos no la miró.
Mala suerte para él:
de una bruja se encaprichó.
Ay, ay, ay, el amor te hace libre, decían.
Tu condena será
no olvidarte de su nombre
por el resto de los días.
Su corazón vendiste
sin ningún derecho.
Vivirás con tanto dolor
por lo mal, lo mal que lo has hecho.


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